jueves, 21 de marzo de 2013

REDIM presenta el informe "La Infancia Cuenta en México 2012"


En el Senado de la República se presentó el Informe denominado: “La Infancia Cuenta en México 2012", octavo reporte que elabora la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) para generar políticas públicas que ayuden a mejorar la calidad de vida de los infantes en nuestro país.

“Niños, niñas y adolescentes, por su especial condición de vulnerabilidad, viven fenómenos sociales multifactoriales que ponen en riesgo su desarrollo integral, ya sea por violencia, adicciones, trata de personas, explotación sexual, maltrato infantil, desnutrición, obesidad, trastornos alimentarios, situación de calle, migración, embarazo en adolescentes y la falta de acceso a la justicia” se afirmó al dar a conocer este informe.

La presentación del informe anual de la REDIM fue auspiciado por las presidentas de las Comisiones de Derechos Humanos y la de Grupos Vulnerables quienes propondrán, con estos datos, la elaboración de una nueva Ley General de Promoción y Protección de los derechos de la Infancia y la Adolescencia.

Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de REDIM indicó que 7 de cada 10 homicidios a adolescentes ocurren con arma de fuego.

“Tenemos un serio problema en nuestro país, en los últimos años, los niveles de homicidios contra adolescentes, particularmente entre 15 y 17 años, son alarmantes ya que registramos una taza de 14 .6 adolescentes ejecutados por cada cien mil habitantes”, señaló Martín.

Los indicadores presentados ofrecen un amplio panorama a nivel nacional de la situación de los niños, niñas y adolescentes en los campos de Demografía, Ciudadanía. Salud, Educación, Economía, Seguridad, Habitad y Legislación.

“Uno de cada diez adolescentes en México no estudia ni trabaja, están inactivos y nueve de cada diez de ellos ya no van a la escuela”, dijo Pérez García.

Descargar informe completo

jueves, 14 de marzo de 2013

PNUD Presenta Índice de Desarrollo Humano 2013



El día de hoy fue presentando el Informe sobre Desarrollo Humano 2013: “El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso”. 

Dicho informe examina el profundo cambio que están experimentando las dinámicas globales con el rápido ascenso de poderes de los países en desarrollo y la importante implicación de este fenómeno para el desarrollo humano. 

México fue colocado en el lugar 61 de 187 en el Índice de Desarrollo Humano presentado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), luego que en el informe anterior, estaba en el lugar 57, por lo que bajó 4 lugares. 

No obstante México fue situado como uno de los países que más ha crecido en desarrollo humano en el último año. Los otros seis son Brasil, China, Indonesia, India, Sudáfrica y Turquía, aunque también en el informe se señala que Panamá, Kuwait, Rusia y Bielorrusia fueron los que hicieron que México descendiera en el índice. 

Los países con el mejor índice son Noruega y Australia, mientras que los más bajos son Níger y República Demócrata del Congo. 

Entre los países latinoamericanos que tuvieron mejor índice que México están Chile, en la posición 40, y Argentina en el lugar 45. 

China ya ha superado a Japón como segunda economía mundial, sacando al mismo tiempo a millones de personas de la pobreza. India trabaja activamente para replantear su futuro con la nueva creatividad empresarial y las innovaciones en políticas sociales. Brasil se ha convertido en un impulsor esencial del crecimiento de Sudamérica, mientras que la reducción de las desigualdades en el país a través de programas contra la pobreza que se emulan en todo el mundo. 

Turquía, Tailandia, Sudáfrica, México, Indonesia y otras muchas naciones que se desarrollan dinámicamente también se han convertido en actores protagonistas en el escenario mundial, ofreciendo importantes lecciones políticas y valiosas alianzas para el Sur en su conjunto, incluyendo a los países actualmente menos desarrollados. 

Mirando al futuro y a los críticos desafíos a largo plazo a los que se enfrenta hoy en día la comunidad internacional, desde la desigualdad hasta la sostenibilidad de la gobernanza global, el Informe 2013 identifica políticas y reformas institucionales que reflejan la nueva realidad del Sur emergente, que podrían promover en las próximas décadas un mayor progreso humano en todo el mundo. 

El Informe 2013 (aún no disponible en la página del PNUD) incluirá un Índice de Desarrollo Humano (IDH) actualizado, además de los tres índices complementarios del Informe: el IDH ajustado por la Desigualdad, el Índice de Desigualdad de Género (IDG) y el Índice de pobreza multidimensional (IPM). 

El lanzamiento en marzo 2013 representa un giro en el calendario anual habitual del Informe, que se publicará así a principios de año. La vuelta al calendario original de la publicación del Informe permite incluir en el IDH los indicadores estadísticos más actualizados, ya que los principales proveedores de datos internacionales suelen tenerlos listos en el último trimestre del año anterior. Este planteamiento de fechas también ofrece mejores oportunidades para debatir los principales resultados y mensajes del Informe a lo largo de todo el año. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Presenta Hacienda el Presupuesto Ciudadano 2013



A finales del mes de febrero se presentó el Presupuesto Ciudadano 2013 en el Palacio Nacional. El evento público estuvo presidido por el Subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Fernando Galindo; el Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal; el Diputado Presidente de la Comisión de Presupuestos, José Sergio Manzur, y el Director Ejecutivo de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, Miguel Pulido.

El Presupuesto Ciudadano es un documento fundamental para la transparencia y la rendición de cuentas en México, ya que abre a la ciudadanía la posibilidad de conocer el uso y destino de los recursos públicos de una manera clara y sencilla. Este esfuerzo representa un trabajo conjunto entre sociedad civil y gobierno. 

Hace apenas tres años se presentó la primera edición como una exigencia de las organizaciones no gubernamentales dedicadas al monitoreo y vigilancia del gasto público, ya que representa una de las mejores prácticas de transparencia presupuestaria a nivel internacional.

Este documento presenta información de manera simplificada a la que normalmente sólo un sector reducido de la población (servidores públicos, académicos o expertos en el tema) tiene acceso. La información presupuestaria es de interés general porque se trata del erario público, que proviene en buena medida de las aportaciones tributarias de los ciudadanos.

El Presupuesto Ciudadano 2013 ofrece la siguiente información: origen y monto de los ingresos con los que cuenta el Gobierno Federal; las prioridades de política pública; la distribución de recursos por dependencia o entidad que los ejerce (incluyendo a los tres Poderes de la Unión); el monto que se transfiere a las entidades federativas, municipios y el Seguimiento; y, la evaluación del gasto público.

En la presentación, Miguel Pulido señaló que este documento marca la ruta para hacer de la transparencia una realidad y elemento central de la rendición de cuentas. Además, reconoció lo inédito del evento, ya que en otro momento de la historia hubiera sido inconcebible dar a conocer un documento en lenguaje ciudadano en el que en el mismo presidio estuvieran representantes de dos Poderes de la Unión y de la sociedad civil congratulándose de los avances que esto significa para la transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana.

miércoles, 30 de enero de 2013

Repensar la Descentralización en México: El dilema de los Estados y Municipios

Por Mariana Gómez Sánchez

El principal objetivo del pacto federal en México ha sido mejorar las condiciones de aquellos con mayores carencias, es decir, reducir las brechas de desigualdad regional. Para lograr este propósito, hace casi veinte años el país inició un proceso de descentralización que pretendía hacer más eficiente el gasto a través de corresponsabilizar a los tres órdenes de gobierno sobre el presupuesto público. Bajo esta idea se diseñó el modelo de federalismo fiscal, a través del cual el Gobierno Federal transfiere recursos a estados y municipios para que éstos puedan cubrir sus demandas de educación, salud y desarrollo en caso de los estados; y de infraestructura y servicios públicos, en caso de los municipios (Artículo 155 constitucional).

Sin embargo, a través de los años, la dinámica del gasto federalizado ha ido desvirtuando su propósito y hoy, casi la mitad de los mexicanos presenta algún tipo de pobreza. De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el ingreso anual promedio del 10 por ciento más rico de la población en 2010 era 27 veces mayor al del 10 por ciento más pobre. Con esta cifra México se sitúa como el segundo país más desigual de la OCDE, después de Chile.

Si bien los retos que enfrenta el desarrollo social en México, particularmente la reducción de la pobreza, no son encargo del pacto federal, una política fiscal sana contribuye, de manera determinante, a disminuir las brechas de desigualdad.

Como ya lo hemos mencionado anteriormente en este espacio, el modelo de federalismo fiscal en México necesita más que modificaciones cosméticas que cubran los profundos huecos de la legislación. Además de la desigualdad que se vive en el país, el federalismo fiscal presenta varios síntomas de falta de funcionalidad. El más latente en los últimos meses ha sido el endeudamiento público de algunos gobiernos locales que, a pesar de estar recibiendo transferencias federales, ha permitido financiar su creciente gasto público con endeudamiento financiero.

Sin embargo, el diagnóstico del pacto federal es un poco más grave que esto. La deficiente información sobre el estado de las finanzas públicas locales impide conocer a detalle la eficiencia del uso de los recursos públicos, ya que no existen formatos homogéneos, ni los incentivos necesarios para institucionalizar los mecanismos de transparencia y mucho menos, de rendición de cuentas.

Todo esto ha provocado que estados y municipios gasten de manera discrecional y en algunos casos hasta de manera irresponsable los recursos públicos que disponen, pues el propio federalismo ha empoderado a los gobiernos locales para que gasten más y recauden menos impuestos, haciéndolos enormemente dependientes de las transferencias federales.

En Inteligencia Pública consideramos que es necesaria una reforma estructural al federalismo fiscal que privilegie los criterios técnicos y financieros sobre los criterios netamente políticos, para que la asignación y el gasto de los recursos públicos se haga de forma más eficiente. En primer lugar, es indispensable que los estados aumenten sus ingresos fiscales, para lo cual será necesario que se fortalezcan las facultades tributarias de los gobiernos locales sobre tasas tributarias más amplias, y que a su vez se generen los incentivos (institucionales, financieros y políticos) para que los gobiernos locales recauden más impuestos y que a cambio de ello reciban mayores participaciones. Esta no es una tarea asilada, implica la coordinación y el compromiso entre los tres niveles de gobierno. Sin embargo, habrá que ser pacientes ya que la dinámica de las transferencias, en donde el gobierno que mejor negocia sus recursos obtiene más, responde a incentivos que refuerzan aspectos culturales arraigados con respecto a la manera de relacionarse, fuertemente presente en las autoridades locales.

La buena noticia es que es probable que exista la capacidad política y al parecer, la voluntad para enfrentar el reto. El Pacto por México incluye, en sus compromisos 68 y 70, el interés por generar políticas para controlar el endeudamiento de los gobiernos locales, así como para promover una mayor capacidad de recaudación tributaria y fortalecer la relación entre los estados y la Federación.

De lograrse la reforma fiscal este año con estas modificaciones, se fortalecería al federalismo fiscal en la dirección correcta. Sin embargo, existe un problema de fondo que seguirá siendo un obstáculo para que el modelo de federalismo mexicano contribuya a un proceso de descentralización que reduzca las brechas de desigualdad regionales, esto es la capacidad de los gobiernos locales para determinar prioridades del gasto, así como para administrar los recursos.

El verdadero sentido de la descentralización es darles más poder a las autoridades locales a cambio de devolverles ciertas atribuciones recaudatorias, además de exigirles mayor responsabilidad sobre la administración de sus recursos. En México, esta dinámica no contempla los límites institucionales de las prácticas gubernamentales a nivel local. Particularmente, existe una enorme falta de capacitación técnica sobre las finanzas públicas y una visión integral del uso de los recursos.

Nuestro país necesita un federalismo fiscal más efectivo en el que los responsables de los fondos públicos sean verdaderos líderes de la gestión local. Es decir, que se profesionalicen y transparenten a fin de aumentar sus capacidades para dar respuesta a las demandas ciudadanas. En pocas palabras, que sean capaces de atender su responsabilidad en el proceso de descentralización y que rindan cuentas de sus decisiones y acciones conforme a sus responsabilidades dentro del ciclo presupuestario.

En conclusión, la política de descentralización en México ha creado un sistema distorsionado, donde los gobiernos locales han incrementado su poder de gasto, reducido sus capacidades como recaudadores de impuestos y con poca conciencia de la responsabilidad social que implica hacer uso de los recursos públicos. Es un buen momento para que en México hagamos una pausa y reorientemos los mecanismos de descentralización para hacer de los gobiernos locales entidades más eficientes, más democráticas y mejor preparadas para desempeñar su gestión.


Mariana Gómez Sánchez es Directora Ejecutiva de Inteligencia Pública. Su correo es: mgomez@inteligenciapublica.com

Fuentes consultadas:

- OECD (2012), Getting It Right, Una agenda estratégica para las reformas en México, OECD Publishing.

- Soós Gábor y Zentai Violetta (2005), Faces of Local Democracy, Open Society Institute.

martes, 29 de enero de 2013

Presentan Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI) 2009-2012



La agrupación "Mexicanos Primero" presentó por cuarto año, el Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI), un ranking del desempeño educativo que compara el esfuerzo que hace cada estado de la República Mexicana para incluir a todas sus niñas, niños y jóvenes en las oportunidades de aprendizaje.
El IDEI busca ser una herramienta para una mejor planeación de las autoridades y un instrumento de demanda ciudadana para los mexicanos.
En él se compara el esfuerzo de cada entidad para brindar oportunidades de aprendizaje a niñas, niños y jóvenes.

Las seis dimensiones que analiza son:

Aprendizaje
Eficacia
Permanencia
Participación
Profesionalización docente
Supervisión

El mensaje es que los estados pueden y deben hacer la diferencia en la educación de calidad en México.

Aquí la tabla de resultados para Primaria y Secundaria en donde Sonora obtiene lugares sobresalientes en ambas.




martes, 8 de enero de 2013

Nueve tesis sobre el impacto político de la violencia


Por Alejandro Hope
Director de Seguridad en IMCO

El costo político de la violencia criminal puede resultar mayor para el presidente Enrique Peña Nieto que para su antecesor. Felipe Calderón podía buscar refugio en la teoría de la inevitabilidad de la violencia (a la Joaquín Villalobos) o enfatizar otros objetivos (por ejemplo, el desmantelamiento de grupos criminales). 

Peña Nieto no tiene esa salida: de manera expresa y reiterada, ha señalado que el objetivo prioritario de su gobierno es la disminución de los delitos violentos, en particular el homicidio, el secuestro y la extorsión. Por lógica autoimpuesta, esa va a ser la medida de su éxito o fracaso en materia de seguridad y justicia.

El diagnóstico del gobierno peñista sobre la raíz de la violencia reduce aún más el margen de maniobra. De manera implícita y explícita, los nuevos funcionarios han atribuido el incremento de la incidencia delictiva a la política y gestión de la administración previa, sin dejar espacio a otro tipo de factores explicativos (económicos, demográficos, sociales, etc.). Luego entonces, si la violencia era culpa del gobierno en el sexenio de Calderón, la violencia, si persiste, va a ser culpa del gobierno bajo Peña Nieto.

Durante algunos meses, resultará posible trasladar al gobierno calderonista la responsabilidad por los elevados niveles de violencia. Sin embargo, esa explicación se va a desgastar con el transcurso del tiempo. En algún punto de 2013, dará inicio la “guerra de Peña Nieto”, es decir, los homicidios, secuestros y extorsiones van a ir sin más a la cuenta de la actual administración. Dadas las diversas muestras de preocupación que surgieron tras la publicación por Reforma y Milenio de sus respectivas cuentas de ejecuciones en diciembre, es probable que ese momento venga más temprano que tarde (si dos datos, malos pero no catastróficos y presentados en periodo vacacional, pueden generar reacciones de ese género, no quiero imaginarme lo que producirá la acumulación de malas noticias durante varios meses).

La política de seguridad anunciada hasta ahora tiene plazos largos de maduración. Por ejemplo, para poner en operación la Gendarmería, son necesarios cambios legislativos, modificaciones reglamentarias, adquisiciones o transferencia de equipo, y acondicionamento de instalaciones, entre otros requerimientos. 

Esos procesos se comerán todo 2013, por lo menos. Lo mismo vale para el fortalecimiento de la PGR o la consolidación de las policías estatales. No hay nada, de hecho, en la estrategia esbozada por el gobierno federal que permita anticipar una mejoría dramática de las condiciones de seguridad en plazos políticamente relevantes (es decir, antes de las elecciones intermedias de 2015).

En algún momento de los próximos 18 meses, se volverá evidente que el gobierno de Peña Nieto va a afrontar los comicios federales de medio término con 45,000 homicidios bajo el brazo (por lo menos). En ese punto, probablemente intenten en la administración un viraje discursivo: menos énfasis en la reducción de violencia, más insistencia en indicadores de proceso (número de policías certificados, número de estados con reforma penal concluida, etc.), o bien en métricas relacionadas con el combate a la delincuencia organizada (detenciones, decomisos, erradicación, etc.). Y tal vez no haya que esperar tanto para ver ese giro: en la conferencia de prensa organizada por la Secretaría de Gobernación la semana pasada, se habló de todo menos de homicidios, secuestros o extorsiones.

Un viraje de esa naturaleza tendría, sin embargo, un costo evidente. Hablar como Calderón significaría validar implícitamente a Calderón o, al menos, su teoría de que había pocas alternativas prácticas a su política de seguridad. Desaparecerían, por definición, las posibilidades de marcar diferencias con las administraciones panistas. Pero no virar, cuando se tienen resultados menos que espectaculares en términos de reducción de violencia, podría ser catastrófico: a) socavaría el principal activo priísta, la percepción pública de eficacia, y b) mejoraría, por contraste, la imagen del gobierno previo (y de su partido).

Una salida a esa trampa es intentar medidas heterodoxas, como una tregua a la salvadoreña, una desmovilización negociada a la colombiana o una estrategia explícita de disuasión focalizada a la Mark Kleiman. Ninguna ofrece garantía de éxito (y todas tendrían múltiples costos asociados), pero al menos abrirían una posibilidad, así sea remota, de mejoría dramática en el corto plazo. No hay, sin embargo, ninguna señal de que los responsables de seguridad del nuevo gobierno estén pensando en ese tipo de alternativas.

Otra posibilidad es tratar de modular las expectativas, anunciar desde ya que no se deben esperar grandes resultados durante la primera mitad del sexenio. Eso daría algo de espacio, pero no eliminaría del todo el desgaste de la violencia cotidiana (ante una masacre, por ejemplo, el gobierno no puede decir “aguántenme dos años”) y abollaría de cualquier modo la imagen de eficacia priísta (¿Qué tan eficaz puede ser un equipo gobernante si se anuncia incapaz de mostrar resultados concretos antes del cuarto año de administración?).

En resumen, la pregunta no es si la violencia va a desgastar al gobierno de Peña Nieto, sino cuánto y qué tan rápido. No lo sé, pero se me figura que buena parte del futuro político del país depende de la respuesta.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Presenta COPARMEX el Índice de Desarrollo Democrático 2012


La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) presentó la tercera edición del Índice de Desarrollo Democrático México, IDD-Mex 2012, con la finalidad de contribuir al proceso de consolidación de la democracia en México. 

Se expresó en el evento de presentación que dentro de los objetivos estratégicos de la COPARMEX, están "el estado de derecho y la gobernabilidad democrática como vías para la justicia, la protección de los derechos humanos, la competitividad y la prosperidad, por lo que este trabajo contribuye a detectar las áreas de oportunidad en cada estado, en su tránsito hacia una democracia sólida que impulse  el desarrollo político, social y económico de México". 

Para la realización del trabajo indicó la COPARMEX "fue fundamental la participación de los socios estratégicos en el diseño metodológico: la Fundación Konrad Adenauer México y Polilat, cuyas trayectorias como estudiosos y promotores del avance democrático en América Latina, fueron altamente significativas para el resultado final de este proyecto. Asimismo, otro pilar fundamental fue la red de Centros Empresariales coparmex en todo el país, cuyos presidentes, directores y personal se encargaron de recopilar opiniones de actores políticos, sociales y empresariales de sus estados, además de las impresiones de los defensores de los derechos humanos, de representantes de los medios de comunicación y analistas. 

El estudio constituye un modelo analítico que utiliza las siguientes dimensiones: Respeto a los derechos políticos y libertades civiles, Calidad institucional y eficiencia política y el Ejercicio de poder efectivo para gobernar en lo social y lo económico. Dimensiones que miden el ejercicio práctico de la democracia en nuestro país. 

RESULTADOS

Los resultados de este estudio, se entregan a cada una de las entidades para que conozcan dónde se están realizando bien las cosas y dónde no.

Por ejemplo, Baja California Sur fue la mejor calificada con 10; el peor estado, el último lugar, fue Guerrero con una calificación de 2.

Los Estados donde ha bajado el índice de desarrollo democrático son Chihuahua y Sinaloa. Y se atribuye a los problemas coyunturales y estructurales del país como la violencia y la inseguridad factores que han contribuido a que disminuya el índice de desarrollo democrático en estos estados.

En la zona centro del país, por ejemplo, los estados con un alto desarrollo democrático son el Distrito Federal en el lugar número cuatro, Tlaxcala en el lugar 11, Morelos en el lugar 13, Puebla en el lugar 21, Hidalgo en el lugar 23 y el Estado de México está en el lugar número 30 de 32.